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Hacia una verdadera Reforma Educativa

 

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Documento preparado por el primer grupo de Educación

Considerando el  valor estratégico que tiene la educación para el futuro económico, político  y cultural de la nación, así como su importancia en el desarrollo social,  la educación constituye  un aspecto fundamental que debe formar parte de  cualquier proyecto nacional orientado a superar la actual crisis que vive nuestro país como es el caso del proyecto preparado para la conformación de un nuevo Congreso constituyente (1) que sea encargado por la nación para formular una nueva Constitución que:

    Recupere la esencia de justicia social, de los derechos de la población mexicana y del rol del estado como garante del cumplimiento de esos derechos,  asignando al Gobierno de la Republica, la responsabilidad  de proporcionar  a todos los Mexicanos, la educación completa y necesaria para su vida productiva y cultural, al igual que los derechos a la salud, a la alimentación,  al trabajo y a la seguridad de las personas y de su patrimonio.
    Asegure y garantice la soberanía de la nación.
    Proporcione a los mexicanos las condiciones adecuadas para su  desarrollo y de manera particular   para los jóvenes que por razones de índole económica o social, no cuentan con educación media superior ni están registrados a plantel o programa educativo alguno que los conlleve a terminar esta, la cual hoy  es considerada un derecho para todos los mexicanos y a la vez una obligación para con la sociedad.
    Asegure un nivel mínimo de recursos destinados a la educación, así como su aplicación directa y transparente, su correcta distribución territorial, la prohibición de prácticas que den lugar a la utilización indebida de recursos en proyectos que representan gastos elevados, sin que existan argumentos sólidos para asegurar los beneficios educativos reales de tales inversiones
    Reconozca la necesidad de eliminar el rezago educativo proporcionando más y mejores recursos para atender a la población adulta que carece de preparación, de manera  que le permita incorporarse a la vida productiva del país en condiciones dignas.
    Considere como educación, no solo la actividad que se realiza en las escuelas e instituciones educativas, sino como un concepto más amplio, que incluya a las empresas, a las organizaciones sociales y de manera particular a los medios de comunicación, de manera que  las   acciones  de estas que interfieren con la educación, sea sujetas   a normas de responsabilidad  social para asegurar un efecto positivo en el más amplio sentido de  la educación. (La televisión comercial concesionada,  se considera a sí misma ajena al proceso educativo, generando hábitos y conductas contrarias a los objetivos mismos del sistema educativo)

En relación a las leyes secundarias y aspectos normativos, el sistema educativo nacional deberá contar realidad los mecanismos y las atribuciones necesarias para hacer realidad los objetivos  siguientes:

    Equidad en  el acceso a la educación en sus diversos niveles, así como en  la calidad  con que esta sea proporcionada.
    La educación proporcionada por las escuelas públicas deberá ser laica y respetuosa de las diferentes creencias de la población y estrictamente acorde con el conocimiento científico.
    La educación que proporciona el Estado deberá en su conjunto asegurar los conocimientos y habilidades necesarias  para un buen  desempeño  a lo largo de su vida productiva, en el campo de su elección.
    La sociedad y el gobierno deben reconocer  a los maestros como actores  fundamentales del proceso educativo, asegurándoles  el acceso a conocimientos  y competencias actualizados, que les sean necesarios   para el desempeño de sus actividades, dándoles el lugar que les corresponde  en las comunidades y escuelas donde laboran.
    Las escuelas deben constituirse y ser respetadas como entes con autonomía en tanto a la administración de sus recursos y en el seguimiento de las normas establecidas por la Secretaría de educación Pública, siendo su director el responsable de la operación y los servicios de la escuela, dando cuenta de su trabajo  y de los recursos recibidos, tanto  a los maestros como a los padres de familia  de sus estudiantes, cuya participación en la escuela debe constituir un respaldo para su buen funcionamiento.
    La evaluación de los procesos educativos,  constituye un elemento fundamental para que la sociedad pueda conocer la calidad de la educación ofertada tanto por las escuelas públicas como privadas, debiendo cuidar que en ella se incluyan  tanto los conocimientos y capacidades, como los valores y actitudes hacia la vida y la comunidad (la evaluación es necesaria  y debe realizarse de manera periódica,  tanto a los maestros, como a las metodologías, a los esquemas educativos, a  las políticas educativas, así como a la equidad y el desempeño de las autoridades, todo ello a partir de evaluaciones  del desempeño y el desarrollo de los estudiantes).

El modelo actual del sistema educativo no responde a las necesidades reales del país, inserto en un mundo caracterizado por los avances tecnológicos  y la globalización económica, conformando riesgos de rezago  para la mayoría de la población y de escasa competitividad para la nación en su conjunto.

Igualmente, el actual modelo educativo no responde a la gran diversidad social y cultural, ni a sus necesidades actuales referentes a la pérdida de valores, el consumismo, la pérdida de identidad y demás aspectos que hacen hoy extremadamente vulnerable a la niñez y la juventud ante los riesgos que conllevan el crimen organizado, el uso de las drogas, la aceptación de la corrupción insoslayable de las autoridades y del sistema  social.

De manera particular  es necesario hacer modificaciones significativas en torno a los aspectos siguientes:

    La integración del conocimiento hoy segmentado en áreas y disciplinas  que no son directamente identificables  en los fenómenos y procesos de la vida real, dificultando  su comprensión y la solución de problemas relacionados con la educación.
    La integración a los procesos educativos, del conocimiento cada día más amplio de las neurociencias, del lenguaje natural y de la antropología,  al acervo de conocimientos, prácticas y estrategias de los maestros.
    El reconocimiento de la exploración, la experimentación y la percepción como elementos fundamentales del aprendizaje exitoso.
    La integración de las tecnologías de la información y las comunicaciones a los procesos de aprendizaje, en lugar de mantenerlas como áreas adicionales que los estudiantes y maestros deben cultivar.
    La creación de una normatividad que facilite la creación de nuevos modelos y esquemas educativos experimentales que promuevan la innovación de la educación en su conjunto, así como la atención de poblaciones atípicas (niños con facultades diferentes o en condiciones sociales diferentes).
    Un mayor énfasis en aspectos relacionados con la ciencia, de manera que los niños y jóvenes desarrollen un mayor interés por el conocimiento científico, la investigación y la tecnología como parte esencial de su formación.
    Así mismo la situación actual del país y el deterioro social que venimos experimentando en los últimos años, nos hace ver con claridad la necesidad de fortalecer significativamente los valores éticos y constitucionales desde una edad temprana y de dar mayor atención a la problemática social y familiar de los estudiantes por parte del estado, con objeto de reducir la deserción escolar y la incorporación de  adolescentes y jóvenes a las actividades
    En el caso de las Instituciones de Educación Superior, se debe analizar y fortalecer su capacidad de vinculación con las empresas productivas e instituciones de gobierno, y de aportar soluciones a los problemas cotidianos de estas  y del país en su conjunto.
    La actual división existente entre profesores e investigadores en la educación superior ha sido arbitraría y en muchos casos contraproducentes, debiendo ser substituida por una sola actividad que incluya tanto las actividades de docencia como de investigación reconociendo que estas deben ser inseparables.

Nos es claro que los puntos aquí propuestos no son temas que se puedan resolver en un futuro inmediato y que algunos de ellos deberán ser ajustados de acuerdo con el proyecto de país que se pretenda establecer y desarrollar  a largo plazo, algo  que por cierto hoy no se considera  formando  parte de la problemática política que enfrentamos actualmente.

En este sentido consideramos que la constitución, además de establecer un  nuevo pacto social que norme de una vez por todas el comportamiento de todos sus ciudadanos sin distinción alguna, deberá contener también los compromisos que la nación establece con las siguientes generaciones, definiendo el conjunto de acciones a realizar para llegar en algún momento  a tener el país definido por la propia Constitución.

Equipo de personas participantes en la elaboración del documento:

Act. Nuria de Alba, Mat, Dafna Calderón, Maestra Luz María Castro, Dr. Axel Didriksson, Lic. Luis Lach José, Dr. Enrique Ruiz Velasco, Maestra Verónica sama, Act. José Manuel Vergara, Dra. Marina Vicario.

Coordinación: Dr. Enrique Calderón.