Noticias

Acontecimientos alrededor de Por México Hoy.

Lo que no se dice: Algunos temas intocados en las campañas electorales

Categorías: Así lo decimos

Extractivismo.

30% del territorio nacional está concesionado a grandes empresas transnacionales para actividades extractivistas, en particular hidrocarburos, minería, agroindustria, transgénicos y el agua que necesitan. A su paso, destrucción del medio ambiente y la biodiversidad, agotamiento de recursos no renovables, contribución al cambio climático, destrucción de relaciones sociales y comunitarias, incremento de las desigualdades, avasallamiento de los derechos de los pueblos a decidir sobre su territorio. Las empresas mineras dejan menos del 1% de la riqueza que se llevan.

Las campañas no hacen mención a ello ni a la necesidad de revertir las reformas a los artículos constitucionales 25, 27 y 28, regresarles su condición de recursos estratégicos y modificar el conjunto de leyes que regulan el aprovechamiento de los recursos naturales.

Cientos de resistencias a las distintas formas de extractivismo, contra empresas y gobierno, no tienen eco en las representaciones políticas institucionales, en sus dirigentes y en sus candidatos. La necesidad de reconocer sus derechos, formas organizativas y utilización de sus tierras no forma parte del discurso electoral.

 

Reforma del Estado.

El Estado actual, bajo control de una elite económica, política y mediática, es un instrumento para beneficio de unos pocos, reducido en sus capacidades regulatorias, puesto al servicio del interés privado, organizado como un gran negocio y con profundas distorsiones en sus instituciones y en la relación entre poderes y órdenes de gobierno.

Despojo, violencia, corrupción e impunidad tienen cobijo en las instituciones. Ninguno de los flagelos puede erradicarse sin una profunda Reforma del Estado, misma que no está contemplada en las ofertas programáticas.

 

Municipio.

Es el orden de gobierno más afectado por la disfunción institucional, la irrupción del modelo extractivista, y la penetración del crimen organizado. Siendo la base de la estructura democrática, no hay propuestas para revalorar y fortalecer al municipio como expresión directa de la soberanía popular.

Participación social en la formulación de políticas públicas, aprovechamiento de recursos, ampliación de capacidades, fortalecimiento de la autonomía, están ausentes en las ideas de campaña.

 

Planeación del desarrollo. 

La economía de libre mercado y el individualismo, determinantes neoliberales de la vida y las relaciones, nos está destruyendo en lo económico, lo político, lo social, lo territorial, lo ambiental y lo cultural. Todos estos aspectos deben formar parte de una planeación integral del desarrollo, considerada como proceso continuo con participación social en la elaboración, gestión y control.

La planeación con participación es la antítesis del libre mercado. Tal vez por ello no se registra en discursos y plataformas.

 

Participación social.

Un rasgo de época es que el sector público y el sector privado se desenvuelven enfrentando al sector social y éste se autoorganiza, expande la resistencia, multiplica el reclamo y formula propuestas en torno a derechos, humanos, sociales, políticos, territoriales, ambientales, urbanos, culturales. Cuando el régimen concede, no cumple y reprime.

No hay oferta para corregir la articulación entre los sectores y ampliar los espacios de participación organizada en la formulación de políticas públicas, en la operación de la gestión y en el control, así como del funcionamiento sin condicionamientos ni politización de los espacios que ya existen.

 

Derechos de pueblos y comunidades indígenas.

Libre determinación, autonomía, autogestión comunitaria, prioridades productivas, pleno ejercicio y defensa de sus derechos colectivos, respeto a la propiedad social y comunal de sus tierras, están muy lejos de cumplirse en virtud de la colusión entre el interés de las grandes empresas con sucesivos gobiernos nacionales, estatales y muchas veces municipales.

Más allá de alguna mención al paso de los Acuerdos de San Andrés, no hay un reconocimiento expreso a los derechos, a las resistencias, ni a las formas organizativas. Las ofertas programáticas eluden definiciones sobre una realidad compleja, multicultural y pluriétnica.

 

Ganar la paz.

Combatir la delincuencia organizada y la violencia desde una perspectiva integral que reconozca sus causas en las condiciones socioeconómicas de la población y el debilitamiento institucional, que enfrente la capacidad financiera y patrimonial, el lavado de dinero, la penetración en la estructura de gobierno y la ocupación territorial.

Las ofertas electorales tienen un enfoque sectorizado y fragmentado con tendencia a reproducir el mismo esquema del gobierno actual, asentado en las Fuerzas Armadas con el respaldo de la inadmisible Ley de Seguridad Interior. No hay pronunciamiento sobre la imposición de candidatos por parte del crimen.

 

Abrir un proceso de legalización de las drogas. Al mismo tiempo atender las violenciasvinculadas con un enfoque epidemiológico y de salud pública, enfatizar la prevención social, desarrollar un modelo de justicia transicional, garantizar la reparación del daño a víctimas y reconocer formalmente a las organizaciones comunitarias, sociales y vecinales como actores con capacidad para gestionar, exigir y asumir responsabilidades.

El compromiso partidario elude definiciones claras y concretas sobre estos temas.

 

Comunicación democrática.

Las corporaciones mediáticas son parte de la hegemonía neoliberal y como tales son responsables de la construcción de subjetividades para la aceptación del libre mercado y el individualismo como determinantes de la existencia y las relaciones sociales. Consumismo, egoísmo, competencia, hedonismo, exitismo, debilitamiento de la cohesión social, ruptura de solidaridades, mercantilización de la vida, presiden el contenido cotidiano de los medios.

La comunicación y la información no son una mercancía, son una cuestión de derechos humanos con impacto en la cultura, la educación, el desarrollo de ciudadanía, la construcción de identidad, y su respeto es condición ineludible para la realización de la democracia. El poder mediático debe regularse y tener el contrapeso de medios públicos, sociales y comunitarios. La pluriculturalidad debe expresarse plenamente.

Ninguna propuesta de campaña, ningún programa de gobierno se hace cargo de ello, porque los medios son aceptados como parte de la estructura de poder y todos los necesitan.

 

Género.

Discriminación, violencia de género, feminicidio, acoso sexual y laboral, trata, desigualdad de trato laboral, cosificación y explotación, son hechos que conforman la realidad, en diferente grado, de las mujeres en el país. Los avances legislativos e institucionales expresan solo una respuesta formal que no tiene impacto en las vivencias cotidianas.

 

Más allá del discurso de ocasión políticamente correcto no se percibe la voluntad real de combatir desde sus orígenes todo tipo de violencia hacia las mujeres, así como la cultura patriarcal de las relaciones sociales y la misoginia basada en estereotipos. No hay, en los planteamientos, un anclaje conceptual en la equidad de género en sentido amplio y en la afirmación de los derechos de las mujeres.

 

La relación con América Latina.

Condicionados por la inserción global subordinada a los EEUU, la relación con América Latina es vista subsidiariamente, dejando de lado el papel protagónico que puede jugar México en la integración de un bloque regional latinoamericano, con autonomía e independencia, como contrapeso a la hegemonía de los países desarrollados y en fortalecimiento de la multipolaridad.

No se registra propuesta alguna en ese sentido, lo cual supone la aceptación del actual sistema de relaciones, TLCAN incluido.